Apocalipsis Zombie: Más cerca de lo que pensamos

Hace unos meses un artículo de Cracked.com daba 5 razones científicas para que un apocalipsis zombi pudiese ocurrir en realidad. Resumiendo venían a ser:
  • Parásitos cerebrales
  • Neurotoxinas
  • Virus o enfermedades cerebrales
  • Neurogénesis (investigación sobre regeneración neuronal)
  • Nanotecnología
Algunas son más probables, otras simplemente especulaciones o ciencia ficción. Lo más interesante es que acercan a la realidad el temido escenario de muertos vivientes o infectados vagando por las calles y atacando a todo lo que se mueve.

El tercer caso, la hipótesis del virus que provoca enfermedades cerebrales, es quizá la más viable, pero no como plantean en el artículo, especulando sobre la "enfermedad de las vacas locas", sino tomando como referencia epidemias que ya han ocurrido: la gripe aviar y el ébola. Imaginemos un virus capaz de provocar una gran mortalidad, que se contagie por el aire o los fluidos corporales y que sea muy difícil de tratar. No haría falta que provocase una furia incontrolable, como en la película 28 Días Después, simplemente habría que jugar con la psicología humana para que se produjese el desastre. Todos hemos visto el miedo desproporcionado que provocan las noticias de un brote vírico al otro lado del mundo, así que no es difícil hacerse una idea de lo que pasaría si lo extrapolamos a nuestro país, o mejor, a nuestra ciudad, nuestro barrio o nuestro bloque de pisos.

A nivel de mortalidad, el ébola y otras fiebres hemorrágicas, de las que siguen apareciendo nuevas variantes hoy en día, se llevan la palma: más de un 80% en algunos casos. No tienen cura, sólo es posible el tratamiento, y su periodo de incubación es de 6 a 12 días, lo que les da suficiente tiempo como para expandirse por los cinco continentes antes de que sean detectadas. Ventajas de los medios de transporte modernos. Si no fuera porque se contagian sólo por la sangre y secreciones del enfermo, serían un candidato perfecto para “virus pseudo-zombi”. Muchos libros y películas han tomado a variantes del ébola como punto de partida por ese motivo. De momento no existe una cepa del virus que afecte a humanos y se transmita por el aire, pero el ébola-Reston, aparecido en monos importados a esa localidad de EEUU, parece que rebasó esa barrera.

Si una mutación de una fiebre hemorrágica se volviese tan contagiosa como la gripe, al estilo de lo que narra Stephen King en su novela Apocalipsis, es fácil imaginar el colapso del sistema médico del país afectado y el pánico de la población. ¿Quién querría salir de casa sabiendo que la tos de un compañero de autobús puede suponer una sentencia de muerte? ¿Qué sería de los enfermos si no hubiese espacio en los hospitales para albergarlos? ¿O si el personal sanitario tampoco estuviese seguro? ¿Aceptarían los que se encontrasen en las primeras fases o mostrasen síntomas dudosos ser puestos en cuarentena en hospitales de campaña junto con otros afectados?

Calles vacías, supermercados saqueados, infectados a los que nadie se atreve a acercarse... resulta bastante familiar, ¿verdad? No pasaría mucho tiempo antes de que fuese declarada la cuarentena de "zonas calientes" y se instaurasen el toque de queda o la ley marcial. La película Rec retrata de forma interesante la posible reacción de las autoridades ante una epidemia de efectos incontrolables. El ejército patrullaría en busca de los enfermos, que no sería raro que opusiesen resistencia, mientras tuviesen fuerzas. Cada enfrentamiento se saldaría con nuevos infectados, y a la larga el terror sería más poderoso que cualquier arma. ¿Quién quiere explorar edificios abandonados a la espera de que un enfermo cubierto de sangre le arañe, escupa o vomite encima?

En pocas semanas la sociedad se derrumbaría presa de su propio miedo. La gente atrincherada en sus casas sólo saldría en busca de agua o comida, se cubrirían con mascarillas y rezarían para no encontrarse con nadie. Las comunicaciones se cortarían y aunque no fuese así, poco podrían hacer las emisiones de emergencia para tranquilizar a alguien que ha visto sucumbir a amigos o vecinos en una terrible agonía. Y lo peor es que a la larga, cuando las cosas se calmasen, no habría garantías de que quedasen suficientes personas para intentar reconstruir ese mundo muerto, lleno de cadáveres y con el virus esperando a rebrotar de nuevo.

Pero por suerte, todo esto es sólo una hipótesis.

Fuente: http://frankenrol.blogspot.com

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